viernes, 25 de abril de 2008

Quino y Mafalda

--Antes de nada, ¿odia la sopa?--Yo odio la polenta, por culpa de la mili. En Mafalda, la sopa era una metáfora de los gobiernos militares que nos comíamos todos los días.
--Mafalda, como los Beatles, duró 10 años y entró en la historia.--Imagino que los problemas sociales y humanos que planteaba no pasan de moda. Un ejemplo: Mafalda muestra a su padre un agujero en su zapato y él le enseña la letra del coche. Eso no cambia, ¿no?
--Eso no.-- De los años 60 para acá, han cambiado la tecnología, los nombres de las guerras, el secretario de la ONU, y ya no hay una Brigitte Bardot.
--Casi mejor. Su mito erótico se ha vuelto algo racista, don Joaquín.-- Le preocupan más las focas que los inmigrantes, ¡qué desastre! Aunque también la Iglesia se preocupa por la vida en el útero y luego no le importa si los niños mueren de hambre o son víctimas de abusos.
--Mafalda le ponía tiritas al globo terráqueo enfermo. ¿La secunda?-- Creo que la cultura es la mejor tirita para los males del mundo.
--A veces no basta.-- Los humanos somos muy estúpidos. No hay especie animal que destruya su propio nido, excepto la nuestra, que lo hace continuamente. En mi último libro, La aventura de comer, me meto con los transgénicos, y con esos tomates de la globalización que no saben a tomate.

--Nunca se baja de la conciencia.-- Se lo debo a mi abuela, comunista, que me insistió en la importancia de la cultura, me invitó a ver pintura y a escuchar música, y me introdujo en la conciencia moral y social.

--Porque sus padres le dejaron huérfano prematuramente...-- Mi madre murió de cáncer en 1945 y mi padre, de un infarto en 1948. Recién entraba yo en la adolescencia. Esas muertes me hicieron sentir como traicionado.

--Hay un trazo triste en sus historietas, sí.-- Es posible. También debo decir que mi padre, que era un encargado de bazar, compraba sus trajes en 10 cuotas, pero siempre traía a casa un montón de revistas de humor.

--De usted han hablado Cortázar y García Márquez.-- Sí, pero a mí lo que me satisface es que una madre me cuente que su hijo le cogió el gusto a leer gracias a Mafalda. Lo demás son anécdotas.

--Cuénteme una, va.-- Durante la elección del Papa, en el cónclave, un cardenal habló de Mafalda. ¡Lástima que salió Ratzinger!

--Eso no sale en su página web.-- No lo sé. No la puedo leer.

--¿Alérgico a la tecnología?-- No veo. Tengo glaucoma. Aún no es dramático. Solo deseo que me dé tiempo a poder leer enciclopedias. Me gustan desde niño. Recuerdo leer con gran placer una edición inglesa en casa de mi abuelo.

--¿El humor es la última trinchera?-- Quizá. Pero también tiene la otra cara: uno va, se ríe un ratito y vuelve a lo suyo. No busca remedios.

--Hay remedios que son peor que la enfermedad.-- No sé. La vuelta de Berlusconi me parece un horror, pero la izquierda italiana tampoco ofrece alternativa. Lo mismo ocurre en Francia. Sarkozy es un espanto, pero Ségolène es una maestrita de escuela.

--¿Qué le parece la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?-- Mal. Un excelente dibujante de Clarín, Hermenegildo Sábat, la caricaturizó hace poco con un parche en la boca, y la señora de Kirchner dijo que era "un dibujo golpista".

--La censura es hija del miedo.-- Desde el 11-S hemos perdido libertades, y no solo de prensa. Nos filman por todas partes y los controles de los aeropuertos son vejatorios. Te obligan a pasar por el arco con el pasaporte en la boca, agarrándote el pantalón y descalzo.

--Hubo un tiempo en que fue castrista.-- Basta ver cómo viven los países de alrededor de Cuba. Yo siempre lo comparo con la aeronáutica. ¡La de gente que se mató intentando volar! A Fidel le echo en cara el no entender que la gente necesita, además de cultura y salud, algo de frivolidad.

--¿Sabe ya qué es el humor?-- ¡No tengo la menor idea! He leído a Freud y a Bergson, y no me supieron explicar... Uno lo usa para navegar, como el marinero el agua. Pero el marinero no se pregunta qué es el agua: mira el mar y, según viene, hace su trabajo. Es algo espontáneo.

--Requiere inteligencia.-- Hubo dictadores muy inteligentes sin ningún sentido del humor. A mí primero me vino el ansia por dibujar. A los 3 años me fascinaba ver cómo salían caballos y personas del lápiz de mi tío dibujante.

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El Periódico de Catalunya

25 de abril de 2008

NÚRIA NAVARRO

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por transcribir ésta entrevista. Adoro a Mafalda, he leído prácticamente todas sus viñetas.Sé poco de Quino y gracias a ésta entrevista he conocido un poquito de su pensamiento.
Un saludo
Edurne