viernes, 24 de agosto de 2007

Aznar Asesores, SA

España tiene un consultor global que igual habla de vinos en Castilla y León que asesora de inversiones inmobiliarias en Mendoza (Argentina). José María Aznar López (Madrid, 1953), funcionario de Hacienda, diputado autonómico, presidente de Castilla y León, diputado nacional y presidente del Gobierno en 1996 y 2000- ha aprovechado al máximo sus tres últimos años de vida privada para hacerse con un abundante y sonoro expediente empresarial.


En este corto espacio de tiempo, Aznar ha fichado como asesor de grandes negocios financieros, inmobiliarios y mediáticos en manos de empresarios todopoderosos. Además, preside FAES -fundación del Partido Popular, cuya actividad de elaboración y promoción del pensamiento neoconservador es financiada en parte con fondos públicos- y en sus ratos libres, imparte cursos sobre Europa en la Universidad de Georgetown, da conferencias por todo el mundo sobre materias diversas y ha escrito dos libros con sus memorias de presidente: Ocho años de Gobierno y Retratos y perfiles: De Fraga a Bush.

En sólo tres años de actividad privada se ha colocado en el consejo de administración de News International -el emporio del australiano Rupert Murdoch, firme partidario, como Aznar, de la ocupación de Irak-; en el consejo asesor del fondo de inversiones europeo de alto riesgo Centaurus Capital -especializado en la compraventa de empresas en busca del mayor y más rápido beneficio-; y en el consejo asesor latinoamericano de la compañía estadounidense J. E. Roberts, dedicada a grandes operaciones inmobiliarias.

La aventura latinoamericana del asesor global es la última inmersión conocida del ex presidente español en el océano de los grandes negocios privados del mundo. Aznar apareció a finales de julio en una fotografía entre el presidente argentino, Néstor Kirchner, y Joseph E. Robert, dueño de la sociedad norteamericana JER. El desembarco de esta compañía en Argentina hace apenas un mes con una operación valorada en 26 millones de dólares recibió el empujón definitivo de la mano de Aznar, que llevó a Joseph E. Robert, el magnate que le colocó de presidente del consejo asesor latinoamericano de su empresa, hasta el palacio presidencial argentino y le sentó a la mesa junto a Kirchner.

Sus ocho años al frente del Gobierno español le han dejado a Aznar suficientes contactos y conocimientos como para convertirse en un valor codiciado por empresarios conservadores que mueven su capital por el mundo y se relacionan con los mandatarios de los países donde deciden invertir.

Juan Ramón Caridad, director de productos de Atlas Capital, explicó hace varios meses a este periódico el sentido del fichaje de Aznar por la sociedad del fondo de alto riesgo Centaurus Capital: "Aznar es el Fernando Alonso de Centaurus. Se le ficha por imagen y por marketing más que porque realmente vaya a utilizar su influencia en alguna operación. De la misma forma que el banco Santander utiliza la imagen del piloto de fórmula 1, Centaurus contrata a Aznar, para ganar notoriedad".

Murdoch también dio notoriedad al consejo de administración de News International cuando decidió fichar a Aznar, el primer consejero no anglosajón que se sentaba en una de las mesas con mayor poder empresarial del planeta. En ese momento, Aznar tenía un puesto en el Consejo de Estado. Cuando se conocieron sus tratos con Murdoch, sin que el ex presidente reparase en la supuesta incompatibilidad de los cargos, saltaron algunas alarmas.

Aznar creó una sociedad (Famaztella, familia Aznar-Botella) para ingresar los beneficios de sus libros... y el sueldo que Murdoch empezó a pagarle apenas seis meses después de salir del Gobierno. Desde septiembre de 2004 hasta junio de 2006, el ex presidente recibió del empresario australiano 10.000 euros mensuales -más de lo que cobraba como jefe del Ejecutivo- por "servicios de asesoría de estrategia corporativa global".
A partir de esa fecha, el salario creció hasta los 148.000 euros al año porque Aznar fue nombrado consejero de News International. El Consejo de Estado se convirtió entonces en un lugar incompatible con la otra tarea remunerada del ex presidente. Entre esa actividad pública en el Consejo de Estado y los negocios privados, Aznar se inclinó por los últimos.
Sus andanzas por el mundo han dado desde entonces mucho que hablar. Algunos viajes, discretos, sin intervenciones públicas ni fotos en los periódicos, han desatado todo tipo de sospechas. En marzo pasado, Aznar visitó Moscú en dos ocasiones para reunirse con directivos de Gazprom y con el presidente ruso, Vladimir Putin. El dirigente español aseguró a través de sus colaboradores que en ningún caso abordó en sus visitas a Rusia temas relacionados con España.

Ahora ha viajado a Latinoamérica para presentar un estudio de su fundación FAES titulado América Latina, una agenda de libertad. En su estancia por diversos países, concedió entrevistas a distintos medios y habló en varios foros para cargar contra los Gobiernos populistas y criticar especialmente a los gobernantes de Cuba y Venezuela. En esa ronda, visitó a Kirchner, el presidente argentino, y volvió a hablar de libertad.

Sólo un mes después, Aznar se quitó el traje de presidente de FAES y se puso el de consultor global. Entonces, regresó al mismo lugar pero con otro objetivo: asesorar a un grupo inmobiliario que iba a invertir 26 millones de dólares en Argentina y quería un buen trato. Por eso, Aznar se sentó a medio camino entre lo público y lo privado, entre el empresario al que asesora, Joseph E. Robert, y el presidente de Argentina, Néstor Kirchner.

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